Debemos dejar de lamentarnos por la crisis y empezar a construir en positivo. Para cambiar el modelo económico, hay que ver en qué podemos ser excelentes. Y ya lo somos en algunos sectores de alta tecnología.
Me gustaría visionar, para un futuro cercano, un país donde la educación primaria, secundaria y universitaria incorporasen la capacidad y actitud de emprender como asignatura básica, fomentando desde edades tempranas, la iniciativa y la inquietud emprendedora en el sentido más amplio de la palabra. Huyamos de la percepción más simple que clasifica al emprendedor como el que apuesta por un nuevo negocio, e intentemos convertir en héroe nacional a toda persona capaz de generar cambios, de arriesgar en la puesta en marcha de proyectos, ya sean culturales, intelectuales, artísticos, científicos, sociales o empresariales, con el fin último de contribuir a la creación de valor para su entorno.